viernes, 2 de marzo de 2012

HABLAR DE CULTURA O DE POLÍTICAS CULTURALES



De la desordenada e inacabable discusión desde la subjetividad es frecuente que surjan ideas y conceptos valiosos. Mucho de lo hablado puede después experimentarse, pueden ser disparadores de la búsqueda de información o de nuevos debates; o abrir la mente a la diferencia de opinión.
Cuando no hay espacio para estos “torbellinos de ideas” es cuando hay que hacerse cargo de resolver políticas de Estado. Aunque estas palabrejas están quedando vacías al ponerse de moda, supongamos que todos acordamos darle el significado de bases normativas para la ejecución de acciones con efecto de eco o de dominó en la sociedad o grupos de la sociedad. Esto cambia las cosas, porque si acordamos que una política cultural produce resultados a mediano y largo plazo, si acordamos que va como hermana siamesa de la política educativa, de sanitarismo y en definitiva de calidad de vida, el peso de las decisiones en cuanto a acciones culturales es abrumador. Y no es excusa refugiarse en una visión “bohemia” parcializando el concepto CULTURA.

RELATIVISMO, ETNOCENTRISMO Y OTROS ISMOS

El análisis teórico de sistemas culturales casi siempre nos lleva a leer posicionamientos ante lo que sucede en retazos parciales de la realidad –ya sea por temporalidad, por diferencia de clases o geográficas- y aísla como un compartimiento estanco el campo cultural, lo marca a fuego como una parte aislada del todo. Y los procesos culturales, responsables de los procesos sociales y políticos, no son ontogénicos.
Claro que es muy respetable asumir un pensamiento reaccionario o conservador en cuanto a este tema, pero también asumir los procesos y resultados. En definitiva, lo que mata es la incoherencia diría una vecina, y ser “progre” en lo político o en lo económico y conservador o reaccionario en cuanto a lo cultural es destruir el discurso “progre” en los hechos y consecuencias. Lo vemos a diario con el ciclo repetitivo de alternancia democracia-autoritarismo (o tiranía), en el ciclo pendular de izquierda, pero no tanto, a derecha, pero tanto a la derecha. Baste leer un poco de historia para ver los resultados en datos fríos, fuera del apasionamiento de la discrepancia ideológica.
Porqué afirmo esto
Porque cuando el trabajo cultural –políticas culturales- acompaña los intentos de cambio social y político podrían (deberían) trascender en el tiempo y el resto de los diseños políticos se verían acompañados hasta llegar a algún tipo de concreción. Lo que pasma el bizcochuelo precisamente, es la contradicción (¿o no tanto?) entre el discurso retórico, las políticas económicas y las decisiones en cultura y en educación, las siamesas. Sin contar el pozo sin fondo de inversiones (mejor dicho gastos) en salud y medio ambiente.
En la concepción conservadora de la cultura, el grupo dominante decide qué le da a consumir al “público”. En la concepción liberal (fordista) no importa qué consuman, que se arreglen entre ellos, mientras se ponga de moda, tenga marketing y venda. Con el consiguiente beneficio monetario. En ambos casos, la masificación del supuesto pensamiento rendirá sus buenos resultados electorales, la sociedad ya está preparada para recibir cualquier retórica electoralista sin el menor análisis.

viernes, 10 de febrero de 2012

IDENTIDAD


Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, podría ser cualquier cosa menos estúpido. Veinte años antes de la “Teoría de la Comunicación” plasmada por Mc Luhans en varios libros, este pragmático nazi aplicaba conclusiones un empirismo sorprendentemente acertado. Lo dramático de ello es que aún sigan vigentes desde la técnica llamada hoy de los “Mass Media” al servicio – cómo no – de la propaganda política. La historia es pendular, dice Spengler, y de lo que se justifica no se aprende.
La repetición de conceptos traídos de los pelos (“Miente, miente que algo queda”) masifica errores que luego se toman como premisa de razonamiento y justificación de barbaridades. Y aquí comenzamos a normatizar códigos para los iniciados, a recuperar el lenguaje, para cualquiera. Y sí mi amigo, “barbaridad”  es acción o condición de bárbaro. Descalificante claro, porque es la intención de la frase. Acá usted me contesta que los romanos –imperialistas, corruptos etc. etc.- descalificaban con ese término a los “extranjeros”. Pero no a todos. Esa parte no se dice, y empezamos con las mentiras por omisión. ¡Etnocentrismo! Gritará algún relativista. Bien, el mismo de los guaraníes –sí, los mismos hermanos originarios – que les decían “toba a los Wichi, porque “toba” quiere decir…bárbaro.
Pero el silogismo de razonamiento inductivo aplicado desde la posguerra nos lleva a pensar que “bárbaro” está mal porque lo acuñaron los romanos… ¿Wichi está bien porque lo decían los guaraníes?
No, no me voy por las ramas, porque empezamos anunciando que íbamos a hablar de IDENTIDAD.
No nos pongamos paranoicos, no hay conspiraciones ocultas. O sí las hay, pero no son ocultas, se llaman “lobbys” o “acuerdos”, explícitos o no. También existe, medra, crece y fructifica la estupidez. Convengamos qué queremos decir cuando digamos estupidez, así empezamos a normalizar caramba. Convencionalmente vamos a llamar “estúpido” a todo aquél que se niega a crecer, a aprender, a cualquier cosa que le supere. Pero no dicho con inquina o maldad, nada insultante. Por eso es más simpática la palabra francesa (imperialismo lingüístico) “simple”. Porque es el simplón aquél que según algunos biologistas –otra vez Spengler- comparando las etapas evolutivas de la humanidad con las del individuo, se ha quedado en su evolución digamos… ¿en la adolescencia?
Ésa será su identidad. Pero claro, no le gusta. Será simplón, pero algo pasa a su alrededor que le hace dudar, sospechar, sentir que tiene que afirmar su etapa. Para ello necesita redefinir todo el entorno y detenerlo. Ralentizarlo a su propia velocidad. Simplificar digamos.
PERTENENCIA
Los argentinos somos derechos y humanos, decían los militares de la dictadura. ¿A qué argentinos se referían? Indudablemente a los que estaban de acuerdo con sus atrocidades. Simplones al fin, estúpidos émulos de Goebbels, repetían y machacaban desde todas las tribunas posibles este principio silogista. Paralelamente, buscaban la identidad a toda costa: el Ser Nacional, es decir, ese argentino que fuera coherente con la anterior falacia, uno derecho y humano en términos fascistas.
Desmenucemos la frase.
Argentino es cuando pertenecemos a un grupo, pongamos nacidos o radicados en Argentina. Entonces pertenecemos a ese grupo. Pero pongamos que usted vive en Perú, o Paraguay o Brasil. Entonces usted, con su propia identidad, pertenecerá al grupo de los paraguayos, peruanos o brasileños. Argentina está en el grupo de países de América del Sur –cosa poco grata a los militares- compuesto por poblaciones originarias o no, entonces los argentinos pertenecemos a los pueblos americanos.
Pongamos ahora que usted nació o vive en Neuquén. Usted tiene su identidad, forjada primero por su entorno familiar, que trae su propia impronta cultural,  luego por lo más inmediato, sea el barrio, las amistades, la escuela; donde hay multiplicidad de improntas atávicas, VALORES TRANSITIVOS, aunque un mismo estadío cultural. Pero el producto es usted, que pertenece al grupo neuquino con todas sus disparidades y su idiosincrasia regional.
Pero le han machacado la cabeza con una inventada “identidad” de subgrupo neuquino, de otro subgrupo del grupo americano…que en definitiva está en el mundo.
Vale entonces pensar en los matices…IDENTIDAD, PERTENENCIA, IDIOSINCRACIA.
Y POR ÚLTIMO MI AMIGO, AQUELLO QUE SÓLO UNO MISMO PUEDE HACER: PERSONALIDAD. Que no le guste el resultado, es otra cosa, pero tal vez es lo mejor que puede pasar. No adaptarse como un dinosaurio, duraron millones de años, pero hoy son gallinas y avestruces.

sábado, 21 de enero de 2012

LAS GLOBALIZACIONES

SEGUNDA NOTA

El posmodernismo y su interés por la “resignificación” semántica –nada nuevo, lo hicieron los escolásticos hace 700 años – sumado a la aldea global de las comunicaciones del siglo XX acuñaron el sintagma “globalización” como un fenómeno propio del neoliberalismo. Simplificando para la propaganda un concepto mucho más complejo, confundieron el pensamiento contemporáneo dotándolo de premisas necesarias a la falacia lógica. Globalizaciones hubo tantas como movimientos masivos de grupos culturales, y sin arriesgar mucho, podemos comenzar con la dispersion de pueblos pastores y agricultores estacionales hace 10 mil años. La domesticación de la vaca en el centro de Asia, simultánea a la del caballo necesario para las migraciones y del perro que adoptó al hombre (y no al revés) comenzó la historia de las transformaciones culturales y por ende económicas. Y comenzó la historia de la subordinación del trabajo a la propiedad y la acumulación de riqueza. La interacción de inmigrantes y poblaciones locales generó culturas híbridas, el mejor estadío cultural, cuando queda demostrado que los procesos sociales y políticos no son ontogénicos, sino filogénicos.
La globalización del Mediterráneo a partir de los fenicos primero, pasando por los griegos, resultó en el Imperio Romano, momento en que se cristaliza la dialéctica histórica en la famosa “pax romana”, mientras subyace el germen de la nueva globalización: las invasiones bárbaras.
Todavía por separado, pero en procesos similares, se “globaliza” América, primero de norte a sur –desde el Estrecho de Behring- y luego siguiendo los cursos de agua hasta las costas de ambos océanos. También una historia de invasores y dominados que determina el surgimiento de otro tipo de Imperios: Azteca, Maya, Mochica, Nazca, Inca y otros. Todos basados en su estadío agro-alfarero y en la concentración de riqueza, es decir, poder. Al margen quedan los grupos cazadores-recolectores, que permanecen en el Paleolítico hasta la “globalización” europea.
Todos estos expansionismos se basan a la larga en que el poder económico les permite contar con mercenarios o hacer pesar la autoridad sobre los pequeños propietarios –generalmente pueblos originales- los que soportan la carga de impuestos y contribuciones.
Hacia el extremo de Asia, la expansión china primero y mongola después repite los procesos. No podemos olvidar que un conjunto de factores climáticos y locas decisiones “políticas” impidió al gran almirante Cheng-Ho llegar a América casi un siglo antes que Cristóbal Colón.
Vale la pena entonces desarrollar la relación entre crecimiento económico y desarrollo cultural, si es de cultura como concepto social que hablamos, y del proceso de permeabilización que produce los grandes cambios. Invasores o inmigrantes pasivos que afloran desde el sometimiento hacia capas de dominación, siempre siguiendo la teoria de los procesos dinámicos de la historia.